EXPECTATIVAS

EXPECTATIVAS

Dicen que una de las claves para ser feliz, es no tener expectativas. Yo personalmente creo, que no tener expectativas, solo es posible si vives en un ambiente de paz y tranquilidad, en un retiro espiritual o en un lugar, en el que tu actividad diaria es totalmente contemplativa. Mantener ese estado de no expectativas en el resto de las situaciones, es, cuanto menos, el mayor de todos los retos posible.

En la mayoría de las profesiones hay objetivos, resultados, productividad o rendimiento, es decir, hay expectativas. Un objetivo es una expectativa, un resultado también. Incluso, si solo esperas hacerlo lo mejor posible, sin marcarte ninguna meta, ya te estás creando una expectativa, hacerlo lo mejor posible. En realidad, no se me ocurre ninguna profesión en la que no haya una expectativa. Un médico, expectativa de curar a los pacientes; un abogado, expectativa de ganar un juicio; director de ventas, expectativa de vender lo máximo posible; Chef, expectativa de hacer un plato exquisito, etc.

Ir por la vida sin esperar nada de nada o nada de nadie, se me hace difícil en el mundo en el que vivo. Creo que aquí, el truco de las expectativas y la felicidad es, aceptar tanto cuando se cumplen como cuando no. Que se cumplen, fantástico. Que no se cumplen, reflexionamos sobre qué ha podido pasar y cómo lo podemos mejorar para la próxima vez, y seguimos adelante. Sin martirizarnos, sin exagerar, ni hundirnos por no haber cumplido nuestras expectativas.

Claro, que esto es estupendo, cuando esa expectativa no depende de nadie más, pero si el director, que está por encima de ti, comparte esa misma expectativa y no lo entiende así… Es decir, que, además, hay que intentar por todos los medios, no participar en la expectativa de nadie. Algo que en la vida laboral, no está al alcance de todos.

Como de lo que se trata sobre todo es de equilibrar y encontrar el balance entre todas las facetas, en realidad, en nuestra vida personal, sí podemos aplicar la no expectativa. Así, compensaremos las otras áreas de nuestra vida, en la que no depende solo de nosotros. Bailar con la incertidumbre más a menudo, te llevará a descubrir nuevas oportunidades y opciones, que al tener expectativas e intentar tenerlo todo controlado, no aparecían por tu vida. Aceptar las cosas como son, las personas como son y el mundo como es, sin etiquetarlo como bueno o malo, te dará más tranquilidad y menos ansiedad. Y si, además, procuras disfrutar de todo lo que te va sucediendo, irás teniendo una visión y una experiencia vital cada vez más agradable, hasta que poco a poco, sin que pienses en ello, te descubras siendo un poquito más… Feliz.

Creo que es a esto, a lo que se refieren los maestros cuando dicen, que el no tener expectativas, es una de las claves para ser un poco más feliz.

¿Y tú? ¿vas a dejar ya de tener expectativas? ¿A qué esperas?

Recuerda… LA VIDA ES HOY.

By Marta Pintado

 

 

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LAS CLAVES DE LA AUTOCONFIANZA

LAS CLAVES DE LA AUTOCONFIANZA

Por qué a veces te pasa, que cuando estás en tu círculo de confianza, te mueves con soltura, seguro de lo que haces, si miedo a lo que los demás puedan opinar y sientes que eres perfectamente capaz de hacerlo. Sin embargo, en otro entorno en el que no conoces a las personas o profesionales de tu alrededor, pero sí sabes que son profesionales de un cierto prestigio, de repente te haces pequeñito, inseguro de lo que sabes, te sientes desubicado y empiezas a pensar «¿qué hago yo aquí?»

 

Las 2 Claves de la autoconfianza:

 

1. Conocerse:

Todos creemos que nos conocemos, pero en realidad, si no te has ocupado de hacer un profundo ejercicio de autodescubrimiento, es muy difícil que realmente te conozcas en profundidad.

Saber cuáles son tus habilidades, tus valores, tus características personales, tus fortalezas, tus debilidades, tu gestión emocional, qué es lo que haces mejor, qué es lo que haces peor, qué te apasiona, qué no, etc. Y por supuesto, cuál es tu POR QUÉ. Generará la mayor confianza en ti mismo que has podido sentir hasta ahora a lo largo de tu vida. Te sentirás seguro en cualquier entorno o circunstancia que se te presente y no te harás más pequeñito ante los más grandes.

La duda genera desconfianza e inseguridad. Dudar de tus capacidades, de si vas a ser capaz de hacerlo bien o no, por no conocerte lo suficiente, es lo que te lleva a no pensar con claridad, a tener pensamientos de huida y no afrontar la situación con calma y la seguridad que requiere.

 

 2. Reafirmarse:

Una vez que has hecho tu ejercicio de autodescubrimiento y sabes realmente quién eres, reafirmarte en ello a menudo, te ayudará a mantener la confianza y la seguridad en ti mismo a lo largo del tiempo. Ser conscientes de quién somos y reafirmarnos en ello, nos hace capaces de expresarlo con naturalidad. Sabes que lo sabes y cuando crees en ti, tus miedos e inseguridades desaparecen, tu nivel de ansiedad y estrés disminuye y eres capaz de fluir en cualquier circunstancia.

 

Vale la pena que te ocupes de tu desarrollo personal y conocimiento de ti mismo, lo antes posible y puedas vivir tus situaciones desde la serenidad y la confianza.

No hay nada mejor que sentirte capaz en cualquier circunstancia, independientemente de quién nos rodee. Sin miedo, sin ansiedad, sin la preocupación por el qué dirán, siendo nosotros mismos, porque ahora ya sabemos, que nosotros mismos, somos lo suficientemente capaces para estar donde estamos.

¿Y tú? ¿Has descubierto ya quién eres? ¿A qué esperas?

Recuerda… LA VIDA ES HOY

Marta Pintado

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DE VUELTA: REFLEXIONES ÚTILES AL VOLVER DE TUS VACACIONES

DE VUELTA: REFLEXIONES ÚTILES AL VOLVER DE TUS VACACIONES

DE VUELTA Ya se va acercando el momento de hacer las maletas y decir hasta pronto a nuestras queridas vacaciones. Momento de volver a casa y volver a… ¡Trabajar!

¿Qué sientes cuando piensas que se acaban las vacaciones y vuelves a trabajar? Emoción, alegría, indiferencia, tranquilidad, tristeza… ¿Es un sentimiento agradable o por el contrario sientes como si se te encogiese el estómago al pensarlo?

Si es un sentimiento agradable, es perfecto. Has descansado, te has renovado y recargado de energía. Ya estás preparado y con ganas de volver a ponerte en marcha en tus proyectos profesionales. Si lo que sientes es cómo se te encoge el estómago solo de pensarlo… Es un buen momento para que reflexiones y analices qué está pasando en tu vida laboral.

Este sentimiento, digamos de incomodidad o de desagrado, al pensar en volver a trabajar, puede ser, entre otros, por dos motivos:

  1. No has descansado bien, no han sido las vacaciones reparadoras y energizantes de tus sueños o necesitas unos días más, por lo intensas que han sido tus vacaciones.
  2. Algo no va bien en tu vida profesional.

Si te relacionas con el motivo 1. Plantéate cómo son tus vacaciones. Si tus días de vacaciones son “tus días perfectos”, en los que realmente haces lo que quieres hacer, o si por el contrario siguen llenos de obligaciones y acciones que nos agotan mental, espiritual y físicamente.  Si sientes que necesitas más días, quizás podrías organizar los días de vacaciones de otra forma que te permita llegar totalmente renovado.

Si te relacionas con el motivo 2. Como hemos dicho antes, es un buen momento para que analices qué está pasando en tu vida profesional. Pregúntate si haces realmente lo que te gusta, de qué forma trabajas, con quién trabajas, dónde… Como ya he contado en otros post, a veces trabajamos en algo que nos encanta, pero no en las condiciones que están alineadas con nosotros. Esto hace que el trabajo de nuestros sueños se pueda convertir, exagerando mucho, en nuestra peor pesadilla.

 

¿Cómo puedo analizar qué está pasando en mi vida profesional?

 

Coge un lápiz y un papel. Busca un lugar tranquilo, ese rinconcillo favorito en el que te sientes en paz. Y una vez allí, sigue leyendo…

Vamos a reflexionar, sobre todo, o casi todo, lo que nos puede influir en nuestro trabajo. Para ello contesta con todo detalle a las siguientes preguntas:

 

Nuestro trabajo:

Si aíslas el trabajo que realizas, de la empresa para la que lo realizas, de todo lo que te rodea dentro de la empresa y solo piensas en las acciones que realizas a lo largo de tu día laboral:

¿Te gusta todo lo que haces?

¿Qué acciones o tareas son las que te gustan más? Descríbelas.

¿Cuáles son las que menos te gustan? Descríbelas.

¿Cuáles son las que no te gustan nada? Descríbelas.

¿Son más las que más te gustan o las que no te gustan nada? ¿Cuáles son más importantes en tu trabajo, las que más o las que menos te gustan?

Si pesan más o son más importantes las que más te gustan y menos importantes o menos cantidad, las acciones que no te gustan. Aparentemente tu trabajo te gusta, las acciones que realizas a lo largo del día te gustan, hasta aquí estarías bien con tu acciones o tu profesión. Ahora la pregunta que vendría es:

¿Quieres seguir haciendo esas acciones o quieres avanzar o moverte en alguna otra dirección?

¿Te sientes bien con esas acciones? ¿Son suficientes para ti o te sientes estancado?

Si te sientes estancado podrías plantearte hacer una estrategia de desarrollo profesional.

Si por el contrario pesan más y son más cantidad las acciones que no te gustan, ahí tienes un por qué se te encoge el estómago. Quizás, un planteamiento de cambio de carrera profesional, te vendría bien comenzar a hacerlo en este momento.

 

Los Cambios:

Los cambios dentro de una empresa pueden influir de forma positiva o negativa sobre nosotros, depende de cómo sean esos cambios y cómo los aceptemos nosotros mismos. La empresa son personas, por lo que un cambio en un Director, Jefe directo, CEO, etc. Puede influirnos de manera considerable, positiva o negativamente.

¿Ha habido algún cambio de espacios o de lugar de trabajo? ¿Ha cambiado la forma de trabajar o realizar alguna acción? ¿Ha habido algún cambio de personal en la empresa que puedas considerar importante? ¿Cómo te han afectado estos cambios a ti?

 

La Empresa:

Puede ser que nuestro trabajo nos encante, como ya hemos dicho, pero la empresa para la que trabajamos, no esté alineada con nosotros, con nuestros valores, con nuestra cultura, con nuestra forma de trabajar, etc.

Vamos a analizar todo, o casi todo, aquello que nos encontramos, lo que vivimos y con lo que nos relacionamos, cuando entramos por la puerta de la empresa donde o para la que trabajamos.  Para ello primero piensa, si trabajase para la empresa ideal, esta sería… Descríbela. Responder con todo detalle a las siguientes preguntas te ayudará:

La empresa ideal:

¿Qué valores tiene? ¿Hay posibilidad de desarrollo profesional? ¿Es ágil o muy burocrática? ¿Cómo es su cultura interna?

Espacio ideal y recursos:

¿Cómo es el sitio donde trabajas? ¿Tiene luz natural? ¿Te sientes cómodo en tu sitio? ¿Te gusta trabajar desde allí? ¿Puedes trabajar desde cualquier lugar? ¿Tienes todo el material que necesitas para realizar tu trabajo?

Jefe ideal:

¿Cómo es tu relación con tu jefe? ¿Hay comunicación? ¿Os entendéis bien? ¿Es una persona cercana? ¿Es un buen líder? ¿Tiene conocimientos amplios sobre su trabajo? ¿Te apoya en tus decisiones? ¿Te permite desarrollar tu talento y tus conocimientos? ¿Comparte los éxitos? ¿Apoya tu desarrollo profesional? ¿Aprendes de él?

Equipo ideal:

¿Cómo son tus compañeros de trabajo? ¿Cómo te relacionas con ellos? ¿Compartes tareas? ¿Tu trabajo depende del trabajo de alguno de ellos? ¿Te gusta trabajar con tus compañeros? ¿Es un buen equipo de trabajo?

Horarios y flexibilidad:

¿Hay flexibilidad de horarios? ¿Puedes elegir tu horario?

Salario:

¿Te consideras bien pagado? ¿Hay posibilidad de aumento de salario? ¿Hay incentivos por resultados? ¿Hay algún tipo de beneficio económico por trabajar para esa empresa?

 

A continuación, responde a estas mismas preguntas, pensando en la empresa para la que trabajas.

 

Lee tus respuestas, tanto de tu empresa ideal como de tu empresa actual y compara las respuestas. ¿Son muy diferentes tus respuestas de la empresa ideal y la empresa para la que trabajas?

En cada uno de los grupos de preguntas ¿cuáles pesan más, las respuestas negativas o las positivas? ¿Podrías trabajar a gusto a pesar de las respuestas negativas? ¿Podrías modificar tú algo para que mejorase alguna de tus respuestas negativas?

Te puede ayudar hacer dos listados paralelos de las respuestas de ambas empresas o uno de respuestas positivas y otro paralelo de respuestas negativas, para la comparación.

Si son más las negativas o son más importantes, ahí ya tienes otro por qué se te encoge el estómago cada vez que piensas en volver de tus vacaciones. Y como en el apartado anterior, el plantearte un cambio podría mejorar tu vida en general, porque tu vida laboral afecta a tu vida personal, a tu salud y a los que te rodean. Y digo cambio, como cambio con estrategia y sentido, no a lo loco de la noche a la mañana en un cambio por salir corriendo, que nos puede llevar a Malagón.

Espero haberte ayudado, aunque sea un poquito y si necesitas más puedes hacer click AQUÍ.

¿Y tú? ¿Has descubierto ya Tu Arte? El Arte que llevas dentro… ¿A qué esperas?

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By Marta Pintado

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VACACIONES

VACACIONES

VACACIONESSalgo del avión, con mi maleta de mano ¡Qué buen aterrizaje! Un poco largo el vuelo, no sé si por mis ganas de llegar… 6 min andando para llegar el control de inmigración, dice un cartel que cuelga del techo. Hay mucha gente delante en la cola, un grupo de estudiantes de Panamá, un grupo de franceses y gente que iba conmigo en el avión sentados delante. Paso al primer control:

-¿Vacaciones?

-¡Sí! Voy a casa de mi hermana.

Paso el segundo control, con la mirada ya en la puerta de salida. Camino rápido mientras salgo buscando a mi hermana que está por allí esperándome. ¡Ya la veo! Ella no me ve. Le hago una seña levantando el brazo ¡Me ve! Y su cara se transforma en alegría. Como me gusta ser la responsable de la alegría y ver ese cambio en la cara, justo en ese instante. El instante de la felicidad. Hay quien dice que la felicidad es eso, instantes. Tengo un amigo que trabajó repartiendo regalos sorpresa de desayunos. Decía que le encantaba ese trabajo solo por ver las caras de la gente cuando abrían la puerta, en ese justo instante, el instante de la felicidad.

Nos vamos a casa, a su nueva casa. Nueva para mí, ella lleva casi un año allí. Barrio nuevo y sitios nuevos por descubrir. Antes vivía en el Upper East Side y ahora más al centro, cerquita de la ONU.

¡Llegamos! Hogar dulce hogar. Distinto, más espacioso, muy luminoso y con muchísimos armarios. Decorado con los mismos muebles que el otro y alguno más. Todo distribuido de esa forma maravillosa que tiene mi hermana de hacer, que todo parezca que hubiese nacido para ese preciso lugar. Distinto sitio, pero provocando el mismo sentimiento, sentirme como en casa…

Entramos en Docs, un restaurante que hay cerca de casa. Nos sentamos en la barra, esa barra estilo totalmente americana. Es que… ¡Ya estoy aquí! Pedimos ostras y sushi. No puedo tener una cena de bienvenida mejor que esta. Todo está riquísimo. Si vais a Nueva York, apuntar este sitio, por la tarde hay happy hour de ostras y todo está muy bueno. Se llena de gente que sale de trabajar y se queda por la zona a tomar algo.

5 am y ya estoy despierta. Aún es de noche, voy a intentar dormir un poco más. 6:45 am, me levanto ¡Ya no quiero esperar más! ¡Buenos días New York!

Desayunamos. Mi hermana se va a trabajar y yo a recorrer la ciudad…

Es hora de ir hacia Wall St. A recoger a mi hermana para comer. No conocía la zona de Seaport y lo animada que está. El huracán que hubo en 2012 cuando estaba aquí, inundó toda esta zona. Hay bastantes tiendas, restaurantes nuevos, algunos locales en obras para abrir próximamente, terrazas y mucha gente por las calles. Todo está muy animado.

Voy a coger de nuevo el Subway para volver a casa y descansar un poco. El Jet Lag este aún está conmigo y por la tarde he quedado en ir a buscar a mi amiga Isidora al trabajo para cenar algo mientras nos ponemos al día…

Me siento en el vagón y cada vez es todo más familiar. Salgo del Subway en Grand Central. Voy hacia casa caminando. Ya estoy aquí, pienso. La sensación que tengo es la de antes, como si no me hubiese ido nunca… Definitivamente, ya estoy completamente aquí…

Desconectar de un lugar para conectar con otro. Sitios diferentes que provocan sentimientos y sensaciones diferentes. Para eso son las vacaciones ¿No? Para recargarnos de energía y reconectar “partes” diferentes de nosotros mismos.

Esto, es lo que consigo yo en esta gran ciudad, reconectarme. Tal vez porque aquí, hace unos años, me rencontré con esa “parte” de mí que me gusta tanto y tanta falta me hacía rencontrar. Tal vez, porque aquí, en la distancia es más fácil alejarse mentalmente de lo que nos pesa y resulta más fácil caminar ligero para volver a reconectar con esa “parte” que parece que el día a día nos apaga o nos desenchufa. Esa que es, por lo menos para mí, una “parte” muy importante de nosotros mismos. La que nos hace estar completamente bien, en equilibrio, en armonía… La que nos hace poder con todo lo que queramos poder y ser quien queramos ser. Esa “parte” que, sin ella, nos vamos difuminando lentamente,  porque no tenemos fuerzas, entre lo que no somos, nos gusta y a veces nos rodea, entre lo que debe ser, lo que siempre se ha hecho así, el conformismo, la falta de pasión, entre el escuchar el qué más da si total no te lo van a agradecer o sí pero total qué más da… Y que cuando vuelves a conectar con ella, todo lo que tú eres en realidad… Vuelve a fluir y te distingues de todas esas cosas.

Da igual si es New York, Cercedilla, el Santuario de Covadonga o ese rinconcito en tu casa que te hace tan feliz. Lo importante es que encuentres tu lugar, vayas, reconectes y… Vuelvas a fluir. Porque, como ya hemos dicho muchas veces, todo, absolutamente todo, parte de nosotros. Si tú puedes, el mundo puede…

Yo, de momento, me quedo alguna semana más por aquí reconectando…

¿Y tú? ¿A qué esperas?

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Y DE REPENTE… CLICK!

Y DE REPENTE… CLICK!

Y DE REPENTE CLICK 700Qué curioso es, que una misma situación pueda ser etiquetada por nuestra mente como una oportunidad o como un problema, según nuestro estado de ánimo, nuestra fortaleza física y mental o nuestra capacidad de apertura a otras posibilidades. De hecho todo va relacionado. Cuando nuestro estado de ánimo es bajo, por decirlo de algún modo, nos sentimos agotados, sin fuerzas y sin capacidad de ver más allá y de distintas maneras una misma situación. Cuando estamos cansados, nuestro estado de ánimo baja y tampoco vemos más allá. Y cuando nos obcecamos en algo, nos acaba agotando y nuestro estado de ánimo cae.  Lo que otros ven con claridad y amplitud, lo podemos estar viendo oscuro, como encerrados en una nube negra sin poder ver el cielo azul tan precioso que hay detrás.

Entonces es el momento perfecto para parar, descansar y reflexionar…

Hace unas semanas una amiga mía estaba metida en esa nube negra. Como muchos otros días, quedamos para pasear. Ella es una persona que ha triunfado laboralmente, es lo que todo el mundo podría etiquetar como una persona de éxito, admirada por muchos y por mí la primera. Y ahora estaba completamente convencida de que no le gusta su trabajo, no quiere seguir con ello y no sabía qué otra cosa hacer. Bueno, en realidad no es ahora de repente,  yo llevaba escuchando esto desde hace algún tiempo pero, a vista de muchos, “aparentemente” no lo decía en “serio”. El caso es que ahora sí es en “serio” y ya le afectaba a su estado de ánimo, fuerzas y capacidad de ver más allá. Se había metido en la nube y no veía las enormes posibilidades que tiene de hacer cosas en este amplio mundo.

No tenía su tan famoso plan B. Y yo me alegro de que no lo tuviese, porque pienso que para triunfar en algo en la vida, para lograr tu objetivo, tienes que enfocarte en él. Es una apuesta al todo o nada, porque si no es así, nunca estarás del todo comprometido con tu plan A, preparando a la vez el B y en lo que uno no se enfoca completamente no gana. Yo no entiendo que alguien empiece en un trabajo y a la vez prepare su salida, como dicen muchos en sus artículos de emprendimiento, negocios… Si entras pensando ya en cómo salir… ¿Para qué entras? Y lo más seguro es que cuando salgas, tu plan B esté obsoleto o no te sirva. Además la vida tiene estas cosas que hace que cuando necesitas tu plan B, aparece. Cuando tienes un por qué, siempre aparece el cómo, pero tienes que tener el por qué. Deja a la vida que prepare tu futuro y tú ayúdale ocupándote de tu presente.

3, 2, 1…

Lo primero que había que conseguir, era lograr que utilizase su miedo como motor en lugar de como freno. Lo más difícil de manejar en una situación de cambio es el miedo al qué pasará, la preciosa incertidumbre. Esa, que si la sabes incorporar en tu vida y darle la mano, puede llegar a ser algo emocionante, pero que si dejas que te invada sin control, puede llegar a ser aterradora. Una de las preguntas que mejor me funcionan en estas situaciones es ¿Qué es lo peor que te podría pasar si dejas o pierdes ese trabajo? Poniéndose en lo peor, a veces, se descubre que no es peor, que no pasa nada y otras veces, se descubren situaciones a las que podríamos anticiparnos y dejar solucionadas, antes de que ocurran.

En el caso de mi amiga, juntas descubrimos que lo peor no es peor, que no pasaría nada y que las situaciones estarían cubiertas. En ese momento su cara, su forma de caminar y su estado de ánimo cambió. De repente hizo CLICK!  CLICK es ese momento en el que el miedo se convierte en aliado, en el motor que te impulsa a la acción. Un momento, en el que tienes la suficiente confianza, para coger de la mano a la incertidumbre, haciendo del cambio una experiencia emocionante. Casi me atrevería a decir que sin CLICK no hay cambio.

A partir de ahí, ya estaba preparada para comenzar el trabajo de descubrir qué es lo que realmente quería hacer en los próximos años de su vida. Y digo en los próximos años, porque todo y todos evolucionamos. A lo largo de nuestra vida, nuestros valores cambian, adquirimos nuevos conocimientos y habilidades, surgen nuevas profesiones, nuevas áreas en las que tenemos mucho que aportar. Lo que en una época nos encantaba hacer, puede que dentro de 10 años ya no nos guste tanto y descubramos otra cosa que en ese momento nos guste más.

Así que, tras varios paseos y las preguntas adecuadas para llegar a sus propias conclusiones, fue aflorando lo que realmente quería hacer. Ya teníamos su nuevo objetivo, su plan B y ahora tan solo quedaba preparar la estrategia para llegar a él. Y digo tan solo, porque aunque preparar la estrategia y realizarla es un camino que requiere compromiso, acción y fortaleza, creo que el llegar a saber lo que realmente quieres hacer y atreverte a hacerlo, es el paso más difícil de conseguir.

Y en esas estamos, embarcadas en su estrategia, navegando con el miedo como motor, arropadas por la confianza y abrazadas a una incertidumbre emocionante, de la que aprendemos y disfrutamos cada día. Y digo en esas estamos, porque ella no está sola en su cambio… Yo, ahora y siempre… Te acompaño AMIGA.

 

¿Y tú? ¿Te atreves a navegar? ¿A qué esperas?

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By Marta Pintado

 

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¿ASISTES O CONTRIBUYES?

¿ASISTES O CONTRIBUYES?

ASISTES O CONTRIBUYES400

Hay dos maneras de estar en cualquier lugar, simplemente estando o contribuyendo. Unos dejarán huella y otros pasarán desapercibidos, unos mejorarán su entorno y otros lo dejarán, como mucho, igual que estaba, unos aprenderán y otros no, unos vivirán una experiencia inolvidable y otros simplemente pasarán los días.

En un mismo curso, ante un mismo profesor y en un mismo lugar, la experiencia de dos personas será totalmente distinta. No solo porque todos percibimos y sentimos de manera diferente una misma situación, sino también por la actitud con la que vivimos esa experiencia. Por lo tanto, depende de tu actitud el rendimiento que obtengas y lo que aprendas en cada acción educativa o en cada vivencia que experimentes. Puedes quedarte sentado esperando a que te den todos los contenidos o buscar tú también contenidos complementarios y pedir más sobre lo que te interese o despierte tu curiosidad. Puedes participar y contribuir o puedes solo mirar y simplemente asistir.

A veces no importa tanto las circunstancias o las facilidades que tengas a tu alrededor, porque aunque tengas todas las facilidades y todas las herramientas del mundo, si no te comprometes en aprovechar todas esas oportunidades, dará igual haberlas tenido. Lo que verdaderamente importa es tu ACTITUD.

La decisión, como siempre, es tuya. Tú decides si sacas lo mejor de una experiencia y aportas lo mejor de ti o si simplemente asistes sin más.  Así que deja de poner excusas, deja de buscar culpables, deja de esperar las condiciones óptimas, responsabilízate de tu vida, aporta algo bueno al mundo y haz de todas tus experiencias algo extraordinario que merezca la pena recordar.

¿Y tú? ¿Asistes o Contribuyes? ¿A qué esperas?

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By Marta Pintado

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