¿CULPA O RESPONSABILIDAD?

¿CULPA O RESPONSABILIDAD?

Muchas personas viven bajo una nube de culpa. Bien culpándose a sí mismos o bien culpando a los demás de todos sus problemas. Y van por la vida, vestidos de víctima o pasando al otro campo la pelota de la culpa, continuamente ¡Debe ser agotador!  Ir todo el día a la defensiva, buscando una víctima a quién culpar o cargando con culpas que no te corresponden, que te hacen sentir fatal, porque no sabes rechazarla y devolvérsela a su dueño.

 

Tres tipos de culpa

 

Hay tres tipos de culpa circulando por el mundo:

  • Culparte a ti mismo, es un exceso de responsabilidad sobre tus hombros, que en lugar de hacerte bien te convierte en víctima.
  • Culpar a los demás, es la forma más fácil de eludir nuestra responsabilidad sobre nuestra vida.
  • Dejarte culpar, es una de las maneras que tienen algunas personas, de trasladarte su mochila cargada de ira, resentimiento, cobardía y miedo.

 

Pues… ¿Sabes una cosa? La culpa no existe, existe la responsabilidad. Que no es más, que reconocer y aceptar las consecuencias de lo que hacemos. El simple acto de culpar, es un acto de falta de responsabilidad o de no querer aceptarla, incluso de miedo. Es lo que distingue al líder de un jefe, a una persona educada de alguien sin educar, a una actitud madura y autónoma de una actitud infantil y dependiente, a una persona valiente de una cobarde, etc.

 

Cómo acabar con la culpa

 

  • Pregúntate ¿Qué creo de mí mismo? Puedes leer el post  ¿y tú qué piensas de ti? Te puede ayudar.
  • Perdónate. Deja ir esa carga que te has impuesto ¡Perdónate!
  • Reflexiona y acepta tu parte de responsabilidad sobre tus actos. Piensa antes de actuar. Cambia tu forma de actuar.
  • Devuelve la mochila de la culpa a su dueño. No es tuya, no te corresponde, devuélvela. Es muy liberador decir —¡No! ¡Esta mochila no es mía!

 

¿A que ahora te sientes mejor?

 

Y ¡recuerda! La vida es HOY.

By Marta Pintado

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¿Y TÚ QUÉ PIENSAS DE TI?

¿Y TÚ QUÉ PIENSAS DE TI?

De la misma manera que respondes, cuando te preguntan qué piensas de alguien que conoces, con todo detalle ¿Qué dirías si esa persona fueses tú?

Lo que pensamos de nosotros mismos es muy importante y casi nadie se lo ha preguntado nunca. «¿Y para qué quiero saber yo que pienso de mí?» te preguntarás. Porque lo que pensemos de nosotros mismos, será lo que nos potencie o limite en determinadas situaciones. Es, esa inseguridad o nerviosismo que surge de repente cuando vamos a hacer algo, ese pensamiento de «no lo voy a conseguir» o, por el contrario, «en esto soy la mejor».

 

El autoconcepto y la autoestima

 

El autoconcepto es lo que pensamos o lo que creemos de nosotros mismos, la forma en la que nos percibimos. Se forma con la experiencia y puede reforzarse por las valoraciones y opiniones de nuestro entorno social.  Por lo tanto, depende de cómo sea nuestra experiencia, de cómo sean las valoraciones y opiniones de los otros y de nuestro entorno social, nuestro autoconcepto será positivo o negativo, verdadero o falso, bueno o malo, etc. Así que, revisarlo en profundidad, nos puede venir muy, pero que muy bien. No vaya a ser, que tengamos alguna creencia negativa instaurada en nuestro subconsciente, lo que, no solo, no nos favorece, sino que nos puede estar limitando y perjudicando. La buena noticia es, que el autoconcepto puede ser modificado.

También, está directamente relacionado con la autoestima, cuando el autoconcepto es positivo, la autoestima es alta y, por el contrario, cuando el autoconcepto es negativo, la autoestima es baja. Una muestra más, de lo importante que es saber lo que pensamos y creemos de nosotros mismos.

 

El por qué

 

Cuando sabemos lo que pensamos de nosotros mismos, podemos además reflexionar, si es verdad lo que pensamos, o si son pensamientos o creencias que vienen de opiniones infundadas de otros, escuchadas una y otra vez a lo largo de nuestra vida. Y si hemos reflexionado en profundidad, sabremos qué y quién somos en realidad, sabremos también de lo que somos capaces y de lo que no, viviremos las situaciones cotidianas con mayor seguridad y con una mayor autoestima. Evitando así, el nerviosismo, la duda, algunos miedos y limitaciones en nuestro día a día.

 

Y ahora yo te pregunto… ¿Y tú? ¿Qué piensas de ti?

¿A qué esperas?

Recuerda… La vida es HOY.

By Marta Pintado

 

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EL PODER DE LA COMUNICACIÓN

EL PODER DE LA COMUNICACIÓN

Hace unos días, una amiga me comentaba que su Directora no se comunicaba con su departamento y que así, era muy difícil trabajar y que realmente los procesos mejorasen. Yo estoy casi convencida de que su Directora cree que se comunica, pero por lo que parece, no es así aunque ella lo crea.

Todo, o casi todo el mundo sabe, o cree saber, qué es la comunicación. Para quitar los “casi todo” y los “cree saber”, la RAE define comunicación como: “acción y efecto de comunicar o comunicarse”. Y comunicar como: “hacer a una persona partícipe de lo que se tiene”, “conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito” o “transmitir señales mediante un código común al emisor y al receptor”.

Ahora pregunto entonces ¿nos comunicamos realmente en nuestro día a día?  “Hacer partícipe”, “conversar”, “código común”… Mi respuesta es que la mayoría de las veces no. Y ese, es el principal problema de casi todas, por no decir todas, las relaciones interpersonales, sean laborales o personales.

Comunicarse adecuada y eficazmente, implica tener la intención y voluntad de ser entendido y de entender a la otra parte. De exponer tus puntos de vista y de ver puntos de vista diferentes. De utilizar un lenguaje o un código común, que entiendan las dos partes. De querer solucionar diferencias y no dar nada por hecho o por supuesto. ¿Cuántos conflictos se resolverían conversando? ¿Cuántos procesos se mejorarían en las empresas si hubiese una comunicación real entre personas, departamentos y jerarquías? Con el tú a tú, no con el que me ha dicho que el otro ha dicho … ¡Más café, menos emails y menos dichos que dicen!

Por si quieres o tienes intención real de comunicarte, te dejo unas pautas que te ayudarán en tu día a día:

 

Pautas para una comunicación eficaz

 

El proceso de la comunicación empieza en nuestros pensamientos. Cuando queremos transmitir esos pensamientos a otra persona, los transformamos en palabras, tono de voz y lenguaje corporal. Cuando pensamos en lo que vemos, oímos y sentimos, estamos recreando estas vistas, sonidos y sensaciones internamente, lo estamos representando internamente.

Cuando percibimos el mundo, entonces utilizamos los sentidos externamente para representar internamente esa experiencia. La forma y manera que utilizamos para captar, codificar y almacenar la información en nuestro cerebro (ver, oír, sentir, oler y saborear) se denomina sistema representativo, siendo tres los principales: visual, auditivo y kinestésico.

Lo más habitual es que predomine uno por encima del otro, por lo que conocer cuál es el que utiliza nuestro interlocutor nos ayudará a comunicarnos mucho mejor.

Utilizamos palabras para describir nuestros pensamientos y nuestra experiencia, por lo que el lenguaje que utiliza la otra persona, nos dará indicaciones del sistema representativo que se emplea.

 

  1. Observa qué preferencias de lenguaje tiene tu interlocutor. Fíjate en las palabras que utiliza: Visual (a primera vista, ver, mira esto, aparentemente, etc.), Auditivo (escucha, me suena, me pregunto, etc.) y Kinestésico (sentir, cojo la idea, es un sitio acogedor, la idea tiene fuerza, etc.).

 

  1. Adapta tu discurso, tu presentación o tu conversación en función del estilo o preferencia de lenguaje de tu interlocutor. Si es visual, utiliza imágenes en tus presentaciones o en conversaciones, pon ejemplos en los que haya que imaginar alguna escena para entender mejor lo que quieres decir. De esta forma tu discurso, idea o lo que quieres transmitir, llegará realmente a la otra persona.

 

  1. Escucha para entender. A menudo y sin darnos cuenta, escuchamos para responder y que nuestra respuesta, sea la mejor de todas. Por lo que, en lugar de escuchar para entender lo que realmente nos dice la otra persona, estamos escuchando para contestar, que es lo mismo que no escuchar.

 

  1. Acepta que a veces no tienes razón. Si lo que queremos es entendernos, llegar a acuerdos y mejorar situaciones, no hables para tener razón. Sea cuál sea la relación de poder entre uno y otro, no tiene que imponerse un mensaje por encima de otro, ni uno ser más válido que el otro. Son diferentes perspectivas, ideas o propuestas de mejora. En el momento que haya imposiciones, se acaba el entendimiento y la comunicación.

 

  1. Practica una y otra vez. La práctica es la mejor amiga del éxito. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco, tu comunicación mejorará, tus relaciones mejorarán, tu departamento mejorará y tu empresa mejorará. Pero para esto, claro, tiene que haber voluntad.

 

¿Y tú? ¿Te comunicas eficazmente? ¿A qué esperas?

Recuerda… LA VIDA ES HOY

Marta Pintado

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LAS CLAVES DE LA AUTOCONFIANZA

LAS CLAVES DE LA AUTOCONFIANZA

Por qué a veces te pasa, que cuando estás en tu círculo de confianza, te mueves con soltura, seguro de lo que haces, si miedo a lo que los demás puedan opinar y sientes que eres perfectamente capaz de hacerlo. Sin embargo, en otro entorno en el que no conoces a las personas o profesionales de tu alrededor, pero sí sabes que son profesionales de un cierto prestigio, de repente te haces pequeñito, inseguro de lo que sabes, te sientes desubicado y empiezas a pensar – ¿qué hago yo aquí?

 

Las 2 Claves de la autoconfianza:

 

1. Conocerse:

Todos creemos que nos conocemos, pero en realidad, si no te has ocupado de hacer un profundo ejercicio de autodescubrimiento, es muy difícil que realmente te conozcas en profundidad.

Saber cuáles son tus habilidades, tus valores, tus características personales, tus fortalezas, tus debilidades, tu gestión emocional, qué es lo que haces mejor, qué es lo que haces peor, qué te apasiona, qué no, etc. Y por supuesto, cuál es tu POR QUÉ. Generará la mayor confianza en ti mismo que has podido sentir hasta ahora a lo largo de tu vida. Te sentirás seguro en cualquier entorno o circunstancia que se te presente y no te harás más pequeñito ante los más grandes.

La duda genera desconfianza e inseguridad. Dudar de tus capacidades, de si vas a ser capaz de hacerlo bien o no, por no conocerte lo suficiente, es lo que te lleva a no pensar con claridad, a tener pensamientos de huida y no afrontar la situación con calma y la seguridad que requiere.

 

 2. Reafirmarse:

Una vez que has hecho tu ejercicio de autodescubrimiento y sabes realmente quién eres, reafirmarte en ello a menudo, te ayudará a mantener la confianza y la seguridad en ti mismo a lo largo del tiempo. Ser conscientes de quién somos y reafirmarnos en ello, nos hace capaces de expresarlo con naturalidad. Sabes que lo sabes y cuando crees en ti, tus miedos e inseguridades desaparecen, tu nivel de ansiedad y estrés disminuye y eres capaz de fluir en cualquier circunstancia.

 

Vale la pena que te ocupes de tu desarrollo personal y conocimiento de ti mismo, lo antes posible y puedas vivir tus situaciones desde la serenidad y la confianza.

No hay nada mejor que sentirte capaz en cualquier circunstancia, independientemente de quién nos rodee. Sin miedo, sin ansiedad, sin la preocupación por el qué dirán, siendo nosotros mismos, porque ahora ya sabemos, que nosotros mismos, somos lo suficientemente capaces para estar donde estamos.

¿Y tú? ¿Has descubierto ya quién eres? ¿A qué esperas?

Recuerda… LA VIDA ES HOY

Marta Pintado

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DE VUELTA: REFLEXIONES ÚTILES AL VOLVER DE TUS VACACIONES

DE VUELTA: REFLEXIONES ÚTILES AL VOLVER DE TUS VACACIONES

DE VUELTA Ya se va acercando el momento de hacer las maletas y decir hasta pronto a nuestras queridas vacaciones. Momento de volver a casa y volver a… ¡Trabajar!

¿Qué sientes cuando piensas que se acaban las vacaciones y vuelves a trabajar? Emoción, alegría, indiferencia, tranquilidad, tristeza… ¿Es un sentimiento agradable o por el contrario sientes como si se te encogiese el estómago al pensarlo?

Si es un sentimiento agradable, es perfecto. Has descansado, te has renovado y recargado de energía. Ya estás preparado y con ganas de volver a ponerte en marcha en tus proyectos profesionales. Si lo que sientes es cómo se te encoge el estómago solo de pensarlo… Es un buen momento para que reflexiones y analices qué está pasando en tu vida laboral.

Este sentimiento, digamos de incomodidad o de desagrado, al pensar en volver a trabajar, puede ser, entre otros, por dos motivos:

  1. No has descansado bien, no han sido las vacaciones reparadoras y energizantes de tus sueños o necesitas unos días más, por lo intensas que han sido tus vacaciones.
  2. Algo no va bien en tu vida profesional.

Si te relacionas con el motivo 1. Plantéate cómo son tus vacaciones. Si tus días de vacaciones son “tus días perfectos”, en los que realmente haces lo que quieres hacer, o si por el contrario siguen llenos de obligaciones y acciones que nos agotan mental, espiritual y físicamente.  Si sientes que necesitas más días, quizás podrías organizar los días de vacaciones de otra forma que te permita llegar totalmente renovado.

Si te relacionas con el motivo 2. Como hemos dicho antes, es un buen momento para que analices qué está pasando en tu vida profesional. Pregúntate si haces realmente lo que te gusta, de qué forma trabajas, con quién trabajas, dónde… Como ya he contado en otros post, a veces trabajamos en algo que nos encanta, pero no en las condiciones que están alineadas con nosotros. Esto hace que el trabajo de nuestros sueños se pueda convertir, exagerando mucho, en nuestra peor pesadilla.

 

¿Cómo puedo analizar qué está pasando en mi vida profesional?

 

Coge un lápiz y un papel. Busca un lugar tranquilo, ese rinconcillo favorito en el que te sientes en paz. Y una vez allí, sigue leyendo…

Vamos a reflexionar, sobre todo, o casi todo, lo que nos puede influir en nuestro trabajo. Para ello contesta con todo detalle a las siguientes preguntas:

 

Nuestro trabajo:

Si aíslas el trabajo que realizas, de la empresa para la que lo realizas, de todo lo que te rodea dentro de la empresa y solo piensas en las acciones que realizas a lo largo de tu día laboral:

¿Te gusta todo lo que haces?

¿Qué acciones o tareas son las que te gustan más? Descríbelas.

¿Cuáles son las que menos te gustan? Descríbelas.

¿Cuáles son las que no te gustan nada? Descríbelas.

¿Son más las que más te gustan o las que no te gustan nada? ¿Cuáles son más importantes en tu trabajo, las que más o las que menos te gustan?

Si pesan más o son más importantes las que más te gustan y menos importantes o menos cantidad, las acciones que no te gustan. Aparentemente tu trabajo te gusta, las acciones que realizas a lo largo del día te gustan, hasta aquí estarías bien con tu acciones o tu profesión. Ahora la pregunta que vendría es:

¿Quieres seguir haciendo esas acciones o quieres avanzar o moverte en alguna otra dirección?

¿Te sientes bien con esas acciones? ¿Son suficientes para ti o te sientes estancado?

Si te sientes estancado podrías plantearte hacer una estrategia de desarrollo profesional.

Si por el contrario pesan más y son más cantidad las acciones que no te gustan, ahí tienes un por qué se te encoge el estómago. Quizás, un planteamiento de cambio de carrera profesional, te vendría bien comenzar a hacerlo en este momento.

 

Los Cambios:

Los cambios dentro de una empresa pueden influir de forma positiva o negativa sobre nosotros, depende de cómo sean esos cambios y cómo los aceptemos nosotros mismos. La empresa son personas, por lo que un cambio en un Director, Jefe directo, CEO, etc. Puede influirnos de manera considerable, positiva o negativamente.

¿Ha habido algún cambio de espacios o de lugar de trabajo? ¿Ha cambiado la forma de trabajar o realizar alguna acción? ¿Ha habido algún cambio de personal en la empresa que puedas considerar importante? ¿Cómo te han afectado estos cambios a ti?

 

La Empresa:

Puede ser que nuestro trabajo nos encante, como ya hemos dicho, pero la empresa para la que trabajamos, no esté alineada con nosotros, con nuestros valores, con nuestra cultura, con nuestra forma de trabajar, etc.

Vamos a analizar todo, o casi todo, aquello que nos encontramos, lo que vivimos y con lo que nos relacionamos, cuando entramos por la puerta de la empresa donde o para la que trabajamos.  Para ello primero piensa, si trabajase para la empresa ideal, esta sería… Descríbela. Responder con todo detalle a las siguientes preguntas te ayudará:

La empresa ideal:

¿Qué valores tiene? ¿Hay posibilidad de desarrollo profesional? ¿Es ágil o muy burocrática? ¿Cómo es su cultura interna?

Espacio ideal y recursos:

¿Cómo es el sitio donde trabajas? ¿Tiene luz natural? ¿Te sientes cómodo en tu sitio? ¿Te gusta trabajar desde allí? ¿Puedes trabajar desde cualquier lugar? ¿Tienes todo el material que necesitas para realizar tu trabajo?

Jefe ideal:

¿Cómo es tu relación con tu jefe? ¿Hay comunicación? ¿Os entendéis bien? ¿Es una persona cercana? ¿Es un buen líder? ¿Tiene conocimientos amplios sobre su trabajo? ¿Te apoya en tus decisiones? ¿Te permite desarrollar tu talento y tus conocimientos? ¿Comparte los éxitos? ¿Apoya tu desarrollo profesional? ¿Aprendes de él?

Equipo ideal:

¿Cómo son tus compañeros de trabajo? ¿Cómo te relacionas con ellos? ¿Compartes tareas? ¿Tu trabajo depende del trabajo de alguno de ellos? ¿Te gusta trabajar con tus compañeros? ¿Es un buen equipo de trabajo?

Horarios y flexibilidad:

¿Hay flexibilidad de horarios? ¿Puedes elegir tu horario?

Salario:

¿Te consideras bien pagado? ¿Hay posibilidad de aumento de salario? ¿Hay incentivos por resultados? ¿Hay algún tipo de beneficio económico por trabajar para esa empresa?

 

A continuación, responde a estas mismas preguntas, pensando en la empresa para la que trabajas.

 

Lee tus respuestas, tanto de tu empresa ideal como de tu empresa actual y compara las respuestas. ¿Son muy diferentes tus respuestas de la empresa ideal y la empresa para la que trabajas?

En cada uno de los grupos de preguntas ¿cuáles pesan más, las respuestas negativas o las positivas? ¿Podrías trabajar a gusto a pesar de las respuestas negativas? ¿Podrías modificar tú algo para que mejorase alguna de tus respuestas negativas?

Te puede ayudar hacer dos listados paralelos de las respuestas de ambas empresas o uno de respuestas positivas y otro paralelo de respuestas negativas, para la comparación.

Si son más las negativas o son más importantes, ahí ya tienes otro por qué se te encoge el estómago cada vez que piensas en volver de tus vacaciones. Y como en el apartado anterior, el plantearte un cambio podría mejorar tu vida en general, porque tu vida laboral afecta a tu vida personal, a tu salud y a los que te rodean. Y digo cambio, como cambio con estrategia y sentido, no a lo loco de la noche a la mañana en un cambio por salir corriendo, que nos puede llevar a Malagón.

Espero haberte ayudado, aunque sea un poquito y si necesitas más puedes hacer click AQUÍ.

¿Y tú? ¿Has descubierto ya Tu Arte? El Arte que llevas dentro… ¿A qué esperas?

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By Marta Pintado

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TU DÍA PERFECTO

TU DÍA PERFECTO

DIA PERFECTO Si algo bueno tienen las vacaciones, es que de repente eres totalmente dueño de tu tiempo. En realidad, siempre eres dueño de tu tiempo, pero no ejercemos este poder hasta que estamos de vacaciones. Es como si de pronto nos dieran el permiso, que ya tenemos, para hacer lo que realmente queremos.  Y entonces vas escuchando a casi todo el mundo… -­¡A partir de mañana vacaciones!-. Y van dando saltos de alegría con una sensación de libertad y liberación, como si durante el resto del año estuviesen encerrados o encadenados a una bola de hierro pesada que van arrastrando día tras día.

Aquí ya podríamos parar y empezar a reflexionar sobre esto, pero lo vamos a dejar para otro momento, porque ahora que estamos de vacaciones, prefiero preguntarte: ¿Tus días de vacaciones son realmente tus días perfectos? O al final, acaban siendo simplemente días en otro lugar y que llenamos de cosas a hacer, por hacer algo distinto, compromisos, etc.

O mejor te pregunto: ¿Cómo sería tu día perfecto? ¿Te has parado a pensar cómo sería tu día perfecto? A lo mejor no acaban siendo tus días perfectos, porque en realidad nunca has pensando en cómo sería tu día perfecto…

¡Pues vamos a descubrirlo!

Mi día perfecto

Coge un lápiz y un papel, siéntate en un lugar tranquilo en el que te encuentres bien, tu rinconcito favorito. Ahora piensa en cómo sería tu día perfecto. Para ayudarte, escribe con todo detalle tus respuestas a las siguientes preguntas:

Despertar: ¿Dónde te gustaría despertarte? ¿Qué ves desde tu cama? ¿Cómo es la habitación? ¿Cómo está decorada? ¿Qué ves desde tu ventana? Describe tu despertar ideal con todos los detalles que puedas.

Aseo personal: ¿Cómo es tu baño? ¿Cómo está decorado? ¿Qué utilizas en tu aseo personal? Describe con todo detalle cómo sería tu sesión de aseo personal, desde los productos que utilizas hasta el tiempo que dedicas a cada una de las acciones que hagas.

Desayuno: Imagínate tu desayuno ideal, hasta el más mínimo detalle. ¿Dónde desayunas? ¿Qué desayunas? ¿Cuánto tiempo dura tu desayuno?

Tu mañana ideal: Ahora describe cómo sería una mañana ideal para ti. Puede haber muchas opciones, escribe las que más te apetecen en este momento, las que aparecen con más fuerza al pensar. Como anteriormente imagina y describe con todo detalle qué haces, dónde, cómo te sientes, con quién compartes tu mañana, qué ropa usas, etc.

Comida: ¿Dónde comes? ¿Cómo es el entorno? ¿Qué comes? ¿Cómo te sientes?

Tu tarde perfecta: ¿Qué haces a lo largo de la tarde? ¿Con quién estás? ¿Dónde? Como siempre describe todo lo mejor que puedas, lo que te gustaría hacer en tu tarde ideal. Quizás comiences relajándote después de comer, leyendo, viendo una exposición, en la playa, etc. ¿Cómo te sientes?

Tu cena ideal: Igual que en la comida describe todos los detalles de tu cena, cuanto mejor sea tu descripción más te ayudará a descubrir tu día perfecto.

Tu noche: ¿Qué haces después de cenar? ¿Con quién estás? ¿Cómo te sientes? ¿A qué hora te vas a dormir? ¿Cuántas horas duermes?

 

Ahora, lee todo lo que has escrito y, con todas estas respuestas, describe tu día perfecto. Pon solo lo que realmente incluirías en tu día ideal, si hay algo que quieras modificar, hazlo, porque es tu día y tú eliges cómo es.

Probablemente tienes varios ejemplos de días perfectos, está muy bien, si no acabarían siendo rutinarios. Lo que queremos es, descubrir y describir diferentes acciones que nos gustan y nos hacen sentir bien.

¿Hay algún día así en tus vacaciones? ¿Y en tus fines de semana? ¿Y en algún día de tu semana?

¿Podrías incorporar algunas de las partes o acciones de tu día perfecto en tus días habituales? ¿Qué podrías modificar en tu día habitual para incorporar alguna parte ideal?

Merece la pena vivir más días perfectos o más momentos ideales en tu día habitual. ¿Qué podrías hacer para no dar saltos de alegría solo el día antes de tus vacaciones?

¿A qué esperas?

Recuerda… LA VIDA ES HOY

By Marta Pintado

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