SOLTAR O SOSTENER
SOLTAR O SOSTENER
En numerosos post, a lo largo de todo este tiempo, te he contado que uno de los aprendizajes más importantes en esta vida es saber encontrar el equilibrio. Que alejarnos de los polos opuestos o no quedarnos en ellos y mantenernos en el centro, es lo que realmente nos va a aportar armonía, serenidad y estabilidad en nuestra vida.
La mayoría de las veces encontrar ese equilibrio consiste en saber elegir dónde situarnos en cada momento, cómo actuar y desde dónde actuar. Saber volver.
Últimamente escucho mucho eso de «soltar» o el «dejar ir» y el «sostener» o «mirar de frente», como esa base o acción esencial para encontrar la armonía y felicidad en nuestro día a día. Dos conceptos contrapuestos y a la vez necesariamente complementarios para situarnos en ese punto de equilibrio y por lo tanto, un estado de calma y serenidad.
Lo que no se escucha tanto es cómo hacer todo esto y cuándo hacerlo. Porque la teoría es muy fácil, pero como siempre, la práctica no lo es y la mayoría de los que lo recomiendan, no te lo cuentan.
Y es que en realidad, no se puede soltar lo que no se está preparado para soltar y no se puede sostener, lo que no se está preparado para sostener y menos enfrentarlo.
¿Cómo lo hacemos entonces? ¿Cómo soltamos eso que ya no es para nosotros pero que no somos capaces de soltar? Eso que nos saca de nuestro centro una y otra vez, casi sin darnos cuenta. Y aquí es cuando viene esa parte que no te cuentan y que yo hoy te voy a contar…
¿Cómo lo hacemos?
Volviendo a ti. Llenándote de seguridad y confianza. Creando espacios seguros en ti, en tu entorno y en tu vida, para que el soltar, el sostener y el enfrentar, se den con total naturalidad. Sin forzar.
Incluye en tu día a día, momentos y situaciones que te aporten felicidad, alegría, gratitud, diversión. Momentos para quererte más, atenderte más y priorizarte más.
Haz eso que tanto has pensado y lo has dejado para luego. Mímate con un ritual de belleza o spa. Pinta, pasea, canta, medita o lo que sea que siempre esté rondando tu cabeza y no lo hayas hecho por dejarte para el final, no hacerle hueco y no haberte priorizado.
Rodéate de personas con las que te sientas bien, en armonía, en paz. Que te aporten alegría. Esas que cuando las ves, sonrías. Tus personas favoritas de verdad. Elige 5 y asegúrate de tenerlas en tu día a día, ya sea con un café de 5 minutos, una llamada, etc.
Y así, día tras día, avanzando cada día un pasito, parando a respirar y luego otro más. De la más absoluta seguridad y quietud a lo atrevido, movido o desconocido. Del no sé yo al venga, voy un rato, que me va a venir muy bien, como una danza suave o el balanceo de una hamaca en una noche de verano.
Porque cuando en la balanza comience a pesar más tu bienestar, lo bonito de tu vida, tu alegría o simplemente TÚ, entonces sí, llegará ese momento en el que puedas soltar lo que tengas que soltar o sostener lo que tengas que sostener, con tanta seguridad y facilidad que casi no te des cuenta de que lo estás soltando. No supondrá ese esfuerzo, ese terror o ese sufrimiento, porque simplemente ya no quedará espacio para lo que no es y estarás disfrutando de lo que sí.
Todo parte de ti.
Recuerda… LA VIDA ES HOY.
By Marta Pintado

