SALIR DE LA ESPIRAL

Hoy he estado pensando acerca de mi vida actual. Me gusta lo que hago y en general me gusta todo lo que compone mi vida. Pero últimamente,  sé que hay cosas que no terminan de encajar, ni con la idea que tengo de vida, ni conmigo misma.

No sé si alguna vez te pasa a tí. Quizás, demasiadas cosas a la vez y cuando te despistas te ves arrastrada por las prisas, multitud de tareas que no te llevan a donde tú quieres ir, compromisos, favores, contradicciones, egos… Hasta aparecer en tu vocabulario habitual, más veces de lo que quieres, el horrible “¡no tengo tiempo!” y la horrible sensación de agobio. Como atrapada en una espiral en la que no quieres estar… Y ahí, en esos momentos, es cuando aparece en mi cabeza una y otra vez la palabra “cambio”.

Una parada a tiempo y volver a enfocarte en lo que realmente es importante para tí, muchas veces es más que suficiente. Otras necesitas realizar algún que otro cambio más en profundidad…

Entonces, me ha dado por recordar el tiempo que estuve en Nueva York. Una ciudad que me transmite energía, bienestar y alegría. Cada día me despertaba muy pronto y siempre con ganas de hacer cosas. Me pasaba horas caminando, descubriendo, haciendo fotos y viviendo cada momento como un momento único. Estudié lo que más me apetecía estudiar. Conocí personas geniales de diferentes culturas y con las mismas ganas de vivir y descubrir que yo. Sin tener, en ningún momento, la sensación de tener que descansar… Cada día era diferente, era como una sorpresa o un regalo que abres con emoción para ver lo que hay.

Y analizando un poco el por qué me sentía allí así y aquí no logro la misma sensación, es porque allí:

  1. Vivía feliz de descubrir algo nuevo cada día. Disfrutaba de la incertidumbre.
  2. Sabía que un día u otro volvería a Madrid. No era para siempre y aprovechaba cada momento y cada día.

Dos puntos que allí me salían con toda naturalidad. Claro que allí no tenía que ir a trabajar, ni tenía “obligaciones”, era tiempo para mí, que me había permitido tener y yo elegía cómo vivirlo. Y… ¿Por qué no seguir aquí haciendo lo mismo? ¡Ni que aquí los días fueran ilimitados! Aquí tampoco sé el tiempo que estaré en esta vida. ¿Por qué no siguir disfrutando con la incertidumbre? Si cada día, aquí, también es un día nuevo con algo que aprender y descubrir. Al fin y al cabo las “obligaciones” nos las creamos nosotros y son obligaciones porque algo de ello no nos gusta, si no serían “satisfacciones”.

Y como mujer práctica que soy, os propongo un reto en 4 pasos:

  1. Piensa una época de tu vida en la que todo fluía y te sentías bien con lo que hacías y contigo mism@
  2. Analiza dos o tres puntos, razones o características por los que tu vida era así.
  3. Piensa en cómo podrías incorporarlos en tu vida actual.
  4. Hazlo.

Mi reto, como no podía ser de otra manera, es:

Enfocarme en lo que realmente es importante para mí. Y Crear y mantener mi Nueva York en mi vida actual. Que cada día sea una sorpresa a descubrir de la que disfrutar y aprovechar cada momento como algo único.

Y para esto empezaré por dejar ir lo que no me gusta, volver a estar muy atenta a este momento, sonreir y volver a fluir con la vida…

¿Y tú? ¿Te apuntas al reto? ¿A qué esperas?

Recuerda LA VIDA ES HOY

By Marta Pintado

 

 

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